Exposición ¡Santa Palabra! en el Museo de Historia de Holguín. por: Manuel Rosales Gómez
Los holguineros se niegan a enterrar al Juglar, y es que resulta difícil despedir al eterno pasajero del tren de la vida, un hombre que miraba con picardía a "la pelona" rezagada siempre entre las férreas vías de sus 96 años. Faustino, El guayabero, que cumpliría por estos días cien años, está presente en el Museo provincial de Historia de la Ciudad de Holguín, en el oriente cubano. Las mismas paredes que guardaron su restos mortales en el velorio más festejado del que se tenga notica, al menos en esta parte del mundo -porque así lo quiso él-, atesoran hoy parte de su historia. Documentos, distinciones, instrumentos musicales, trajes, su famoso sombrero de "huevo frito" pueden ser vistos por quienes visiten la muestra, y sirven de altar a familiares y amigos. El valor patrimonial de la obra de Faustino Orama Osorio, el más universal de los músicos holguineros, es tesoro para generaciones de colegas, pero sobre todo para su agrupación, que le rinde culto en el escenario, cada noche, a la manera de Faustino: con humor y música. Aunque es imposible en una exposición de objetos mudos apreciar la grandeza de un hombre que era un género musical en sí mismo resultará interesante la vista. Una mirada a la sencillez que transmiten los objetos personales de quien fue rey en vida, pueden ayudar a comprender al hombre que fue Faustino Orama, a quien hoy, cien años después de su nacimiento, muchos siguen llamando en Holguín "papá Guayabero".
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